Esta es la ponencia que presenté en el Ciclo de Conferecias sobre Filosofía y Arte en la Universidad Nacional Autónoma de Morelos. Agradeciendo nuevamente a la Coordinación de Filosofía la invitación, hoy la comparto con nuestros lectores en su última version, previa a la  publicable.

Introducción. 

La idea del mal y su confrontación con el bien, es una preocupación filosófica antigua. La idea de la existencia de una entidad maligna responsable de acechar a las personas, es una noción que se construye en función de la cercanía con la fatalidad, el infortunio, la enfermedad y la muerte. Para Pieters “el mal parece haber sido una de las primeras evidencias que aprehendió la conciencia de la humanidad, fenómeno verificado en el transcurso de los últimos cien mil años.”  

Sin embargo, hoy en día estos cuestionamientos se ven influenciados no sólo por las instancias que los construyeron a lo largo de los siglos, como la religión o la academia, sino por los medios y sus diferentes representaciones artísticas.

Un caso que ejemplifica está cuestión es la idea del mal plasmada en “El exorcista” cuyo éxito en taquilla y ventas a nivel mundial, dan cuenta de una idea compartida acerca de lo maligno en el mundo contemporáneo. La idea del mal que El Exorcista exhibe se inscribe plenamente en la idea que sostiene la doctrina católica, abordando elementos más asociados al sacrificio que a la lucha frontal acerca del bien y el mal. Es por ello que a partir de este análisis se puede afirmar que el cine constituye hoy un referente indispensable para el abordaje de estos temas desde la perspectiva de su influencia en las nociones que componen el imaginario colectivo contemporáneo.  

1.- La idea del mal desde una perspectiva filosófica.

El cuestionamiento acerca del bien y el mal, es una preocupación filosófica muy antigua. Anterior a la tradición judeo cristiana y presente en el pensamiento de las culturas primitivas,  la naturaleza del mal se extiende más allá de las acciones y el comportamiento, hasta llegar al orden natural de las cosas. Descifrar la idea del mal que se esconde tras de los eventos desafortunados, como las catástrofes, o sobre el orden social de las cosas como las guerras, o bien sobre los acontecimientos que descubren la fragilidad humana como las enfermedades y la muerte, son todas reflexiones que construyeron en sus inicios la reflexión acerca de lo humano y distintas pautas para el pensamiento filosófico. 

Entender el mal por encima de la negación del bien, resulta mucho más complicado que atribuirlo solamente al designio de lo sagrado. En un mundo misterioso gobernado por fuerzas incomprensibles, el mal – y la noción que se tiene de éste-  está integrado a la naturaleza salvaje del entorno. Esta condición se hace evidente – por ejemplo- en las religiones precolombinas mesoamericanas. De acuerdo a López Austin en el proceso de resimbolización de las figuras religiosas “El demonio es visto como el señor de los animales, dueño del monte y las riquezas subterráneas, cruel y agresivo, pero indispensable en la regeneración de la vida.”

 El asunto trasciende cuando a partir de los planteamientos filosóficos, se crean estructuras religiosas que actúan como pauta activa para la creación social.  Y el mejor ejemplo de este proceso es el desarrollo de las grandes religiones monoteístas, su expansión y posterior institucionalización. Es en realidad a partir del desarrollo de la tradición judeo cristiana de occidente, que el mal se atribuye a una entidad específica. El demonio, el diablo, Satán – o cualquier otra de sus manifestaciones- representa la idea del mal provocada por antagonismo al bien supremo. Esta idea nace con el monoteísmo, porque las religiones politeístas no precisaban del demonio para entender un mundo complejo.  

El demonio y su historia están consagrados en el relato bíblico y muchos posteriores, siendo un tema importante abordado por teólogos a lo largo de  los siglos,  con el mismo interés que se construyeron  otros elementos atribuibles a la divinidad.  Lo extraño, lo ajeno, lo oscuro y lo incomprensible eso es el mal y el infierno. El castigado, el maldito, el expulsado, el vengativo. Todo eso encarna el demonio y sus manifestaciones, que encontraron pronto paralelos para ser identificados en el mundo cotidiano.  

2.-La idea del mal desde la perspectiva católica.

Las religiones son mucho más que simples agregados de creencias y prácticas.  Rebasan la mera reflexión filosófica para describir prácticas sociales y relaciones de poder.  Para los estudiosos en temas relativos al fenómeno religioso, existe dentro del análisis de las creencias un núcleo duro, que prácticamente es inalterable a través de milenios, y que concentra los dogmas centrales de las creencias religosas antiguas y primarias.  La idea del mal en el catolicismo, se encuentra en ese llamado núcleo duro de dogmas y creencias antiguas.

El mal – contrario a lo que pudiera pensarse- existe como todo lo demás,  creado por un Dios todopoderoso. La atribuida personificación del mal a una entidad, en este caso Satán, es también creación divina y un misterio de fe.De acuerdo a la Catecismo de la Iglesia Católica:“El poder de Satán no es infinito. No es más que una criatura, poderosa por el hecho de ser espíritu puro, pero siempre criatura: no puede impedir la edificación del Reino de Dios. Aunque Satán actúe en el mundo por odio contra Dios y su Reino en Jesucristo, y aunque su acción cause graves daños -de naturaleza espiritual e indirectamente incluso de naturaleza física-en cada hombre y en la sociedad, esta acción es permitida por la divina providencia que con fuerza y dulzura dirige la historia del hombre y del mundo.

El que Dios permita la actividad diabólica es un gran misterio, pero “nosotros sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman” (Rm 8,28)” . Esta idea se ha modificado muy poco a través de los siglos. Para los católicos Dios y el Diablo no son antagónicos. El demonio no está a la altura de Dios. No son figuras duales, ni contrapartes complementarias. Esta idea es central porque es la idea del mal que justamente se refuerza en el argumento de El Exorcista.  

3.- “El Exorcista” la película que cambió la manera de hacer terror en cine

¿Qué es lo que hace de esta historia algo tan poderosamente influyente en los miedos colectivos de varias generaciones? La historia parece tan antigua, tan clásica, tan predecible (en el sentido de que en la batalla del bien contra el mal, sabido es que para efectos hollywoodenses el bien gana siempre). Sin embargo, en términos cinematográficos, el relato está construido de manera diferente, cambia la perspectiva del tratamiento clásico del cine de terror, rebasando el predecible final hacia posibilidades más aterradoras. El bien terminará ganando, pero esta vez le costará trabajo.   

William Peter Blatty – escritor de la novela que da origen a la película- afirma haberse inspirado en una nota periodística acerca del posible exorcismo practicado a un adolescente en 1949 en Maryland, EUA. El caso es que cambió algunos elementos y construyó su propia historia: sustituyó al niño por una niña y lo situó en un suburbio de Washington. La novela se publica en 1972 y al año siguiente, Blatty se convierte en productor del filme, del cual también es guionista. Los estudios contratan a William Friedkin para dirigirla y es así como se  realiza la que se considera película más aterradora de todos los tiempos.    

Los detalles fueron cuidados al máximo, cayendo incluso en la exageración. Se consultó al Vaticano y se pidió autorización para que en el filme participaran sacerdotes verdaderos. Tal es el caso del rol de Obispo que en la película da la autorización para realizar rito y el papel del Padre Dyer, sacerdote amigo de Demian Karras, quien lo confiesa al momento de morir, una de las escenas más controvertidas en el sentido que da pauta para hablar del tema del perdón y la redención. El Vaticano se mostraba reacio a autorizar la participación de los sacerdotes y a permitir que se usara el texto del rito verdadero en la escena del exorcismo. Una frase de Friedkin los convenció: “Al final, Dios gana”. Es así que para cualquiera que quiera corroborarlo, el rito usado por Merrin y Karras corresponde plenamente al Ritual Romano de la Iglesia Católica no modificado -en ese entonces- desde 1641.  

La cinta esta construida con muchos planos oscuros y tomas a los rostros de los personajes, en una clara tendencia impresionista. La música juega un papel importante. Habiendo pagado a un compositor para hacer la música, finalmente cae en manos de Friedkin “Tubular bells” de Mike Oldfield, y decide no usar la otra música. Es el tema que todos conocemos y que a algunos todavía nos aterroriza. Los efectos de sonido –por los cuales la cinta gana un Oscar y un premio BAFTA – se deben orgullosamente a Gonzalo Gavira, un extraordinario técnico mexicano que había participado antes con Alejandro Jodorowsky en El Topo. 

El Exorcista es todo un fenómeno mediático y social. Muchas personas no tenían una imagen de cómo debía verse o comportarse un poseído hasta que vieron la película. La Iglesia reporta un aumento en las personas que se dicen poseídas, después de haber visto el film. Y de hecho, son legendarios los gritos dentro de las salas de cine, los desmayos, las pesadillas que –se decían-acompañaban por varios meses a quien había visto la película.  

Después de El Exorcista, el cine de terror ya no sería el mismo. Aún y cuando el tema del demonio en el cine podría considerarse oscuro y hasta gótico, propio de ambientes medievales y quemas de brujas, el hecho de haberlo llevado a ambientes modernos cambia la idea de los lugares clásicos donde – se supone- podrían suceder este tipo de cosas.  

4.- La idea del mal que se expone el “El exorcista.”

La historia y su desarrollo son un abierto cuestionamiento a la idea del mal en el pensamiento moderno. El demonio elige para demostrar su poder a una niña norteamericana que vive en Georgetown, ni más ni menos que el corazón del país. La mamá es actriz sin creencias religiosas arraigadas, divorciada, intentando una nueva relación… nada fuera de lo común. El hombre que finalmente enfrentará a las fuerzas del mal sí es un personaje más complejo: un sacerdote y psiquiatra, en medio de una crisis de fe.  El haber sacado la historia del ambiente lúgubre que caracterizaba al cine de terror de la época es su primer gran mérito. El haberse documentado acerca del rito y de los procedimientos que la Iglesia Católica usa en esos casos, la blindaba contra acusaciones de calumnia o falsedad. El haber expuesto la posibilidad de que  el mal existe y todos podemos ser víctimas, la convertía en algo verdaderamente aterrador.  

Pero El Exorcista no solo modernizaba el ambiente propicio para la posesión. Exponía la necesidad de replantear la relación íntima y personal que toda persona tiene con el mal. La escena culminante -cuando se realiza el exorcismo- es impactante no sólo por el rito religioso y los efectos especiales que todos conocemos y que resultan aterroizadores; sino porque escenifica el combate frontal que se presenta frente al mal, es donde se usan todas las armas de las que el demonio dispone para lograr la perdición de las almas: las tentaciones, la falta de fe; la enfermedad, la cercanía con la muerte. Al final, no es el bien el que triunfa, sino el sacrificio. Una virtud católica que se considera indispensable para alcanzar la santidad. Todas estas reflexiones no son solamente teológicas, se inscriben directamente en las preocupaciones acerca del ser, en el mundo contemporáneo.  

En términos de lo que el mal representa para la religión católica, la película refuerza la noción de que el mal existe porque Dios los permite. El combate en su forma terrenal convoca a siervos del señor, no a Dios mismo. En este punto, el rito es claro. El sacerdote obliga al demonio a salir en nombre de Dios. Y él -en tanto siervo del señor- es la persona que materializa el sacrificio para que la niña sea liberada.  

5.- Conclusiones generales

A manera de conclusión es importante resaltar los siguientes elementos.

         El cine cuenta historias de todo tipo. Algunas, como en este caso, integrando un profundo cuestionamiento hacia la reflexión en temas profundos y antiguos como la humanidad misma.

         Si la película termina siendo un éxito a nivel mundial, es porque es coherente con un mensaje fuertemente arraigado y compartido acerca del mal, de sus manifestaciones y la manera de combatirlo.

         La idea del mal que se desprende de la película puede tener un referente concreto dentro de lo establecido por la Iglesia católica, pero también encierra un mensaje universal alrededor del asunto, lo que la convierte un clásico de la cinematografía mundial. 

Quizás lo que resultaba más aterrorizador para la audiencia es la reflexión acerca del mal tan cercana a nuestra propia condición humana. Nos gusta pensar que el demonio no existe, y que nunca tendremos que mirarlo a los ojos. Y es que si lo hiciéramos quizás no veríamos otra cosa que nuestro propio reflejo…sabido es que el mayor triunfo del diablo es habernos hecho creer que no existe. 

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    Vigia

    La figura de Satanas o el Diablo funciona más como un símbolo del mal que como una entidad per se. De hecho, el planteamiento dualista que opone las instancias Dios-Diablo, es un tema ya bastante criticado dentro de la misma teología católica y cristiana. Para el común de la gente es ya algo evidente que así como existe Dios como encarnación del sumo bien, existe el Diablo como su contraparte. Digamos que es algo folklorico esta eterna lucha entre Dios y Satán.Y es precisamente este folklore religioso, con sus rituales y símbolos, el que es explotado en la película.

    Sin embargo, si se afirma la existencia de este ser maligno como una figura que tiene presencia e influencia en el mundo, se cae en la parodoja de afirmar la responsabilidad de Dios acerca de este ser. La serie de paradojas que resulta de esta visión fueron ya enunciadas por el filósofo griego Epícuro: “O bien Dios no puede eliminar el mal o no puede; o puede pero no quiere; o no puede y no quiere; o quiere y puede. Si puede y no quiere es malo, lo cual naturalmente debería ser extraño a Dios. Si no quiere ni puede, es malo y débil, y por tanto, no es ningún Dios. Si puede y quiere, lo cual sólo es aplicable a Dios, ¿de dónde proviene entonces el mal o por qué no lo elimina?”

    El planteamiento de estas paradojas es lo que ha llevado a algunos de los más grandes teológos del catolicismo, como Agustín de Hipona, San Alselmo, o el mismo Tomás de Aquino, a ver el mal como carencia, alejamiento del bien, o antropologizarlo.

    En ese sentido, el análisis que realizaste, se centra en la postura popular y folklorica sobre el problema del mal, pero no es la postura central del catolicismo, aun cuando el mismo Papa menciona en ocasiones al diablo en sus discursos.

    Finalmente creo que por eso la película tuvo bastante éxito, porque la mayoría de la gente tiende a regirse por esa versión folklórica del mal, y vierte en esa lucha entre Dios y el Diablo toda la angustia que implica el hecho del mal en el mundo. La película psicologiza la conciencia del mal y la transforma en una entidad, en un sujeto localizable, y por ello mismo capaz de poder combatirse mediante el exorcismo, creando así un catársis en el espectador. El mal ya no es algo abstracto, sino una cosa que se puede combatir, y esa lucha, su posible triunfo o derrota, genera en las personas un estado de vulnerabilidad. Cabe destacar que los efectos son impresionantes y realzan más la vulnerabilidad del ser humano ante una entidad poderosa, pero a la que finalmente puede enfrentarse en tanto es objeto definible y quizá por ello más pavoroso.

    En fin, me gustó tu artículo, pero sólo quería resaltar el hecho que la versión dualista Dios-Diablo, no es la única ni la preponderante dentro de la doctrina católica.

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    MovieMaker

    Porque se ausentaron tanto tiempo

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    Juan Carlos

    A 35 años de distancia del filme ¿podemos decir que la concepción del mal en el catolicismo es la más compleja dentro de las doctrinas monoteístas y por ende la más enriquecedora a la hora de hacer una película?…¿o sólo vino a ser un ejercicio de promoción de la fe católica en tiempos que hasta donde sé, eran política e ideológicamente dispersos?
    Saludos.

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    Lorena Loeza

    Hola Chicos! a ver, en orden. Primero, Vigía muchas gracias por el aporte. Tienes toda la razón cuando dices que la dualidad Dios y Diablo no es preponderante en la iglesia católica. No hay dualidad porque no hay correlacion de fuerzas. Por otra parte la idea del mal, que alcanza el pecado, la tentación y otras formas de ofender a Dios trasciende por mucho la sola idea de un ente maligno. Y finalmente, Es verdad que el tema del demonio ha dejado de ser central como amenaza a la virtud, pero tan vigente está que en 1999 se convoca a una reunión de Exorcistas en el Vaticano para discutir mejores - y más efectivas-formas de atacar al demonio. El resultado es la modificación del rito. La discusión se vuelve tan álgida que divide incluso a la cúpula católica al grado de que Ratzinger (entonces el Encargado de los asuntos de la fé) circula un comunicado diciendo que el nuevo rito se queda y que es obligación ejecutarlo. Ello para mí es una prueba de la importancia que tiene el tema para la doctrina católica y de como no es menor, incluso a las puertas del siglo XXI.
    Por otra parte, movie maker, tuvimos fallas técnicas, pero gracias por esperarnos.
    Y por último Juan Carlos, creo lo último. Contrario a lo que pudiera pensarse, la cinta resulta una fuerte crtica al nuevo ateísmo, descreído de todo ý lejano de la fe católica.
    Otra vez gracias por la visita. Saludos!!

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    yoyitzu

    Antes que nada muy buen artículo Lorena de verdad me gustó mucho en cuanto lo que mencionas yo opino que el bien/mal, blanco/negro o como quieras llamarle es un equilibrio. El humano siempre tendrá lo bueno y lo malo solo nosotros sabremos que camino seguir o que acciones hacer. La película muestra muchas cosas que me gustaron e impactaron aunque confieso que me sigue dando miedo y eso que ya soy algo grandecita jaja. Pero el punto es el mal que representan en la película y creo que supieron llevar la idea, a nosotros nos enseñan lo bueno y lo malo pero repito solo nosotros sabremos que lado elegir ya que siempre estarán presentes sino veamos de ejemplo la escena en la que el sacerdote se enoja(este sentimiento previene del mal) por que mataron al padre de ahí el diablo trató de aprovecharse y apoderarse de él pero al final prefirió matarse. Si crees o no ya es cuestión tuya pero de que el mal esta presente lo está. Gracias Lorena por poner este artículo saludos.

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    Lorena Loeza

    muchas gracias Yoyituzu. A mi también me sigue dando miedo, especialmente una escena, cuando Karras descubre a Merrin muerto y la niña se empieza a reir sentada en la cama… uf!! gracias por la visita, por el comentario y las felicitaciones. saludos!!

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